Ayer me junté a cenar con un amigo. Aclaro que el muchacho
no tiene ni veinte, ni treinta años. Tiene cuarenta y tres. Se separó hace poco
más que un año y tiene dos hermosas criaturitas de cinco y nueve años que lo
vuelven loco y le sacan el sueño. Pero no voy a hablar de sus hijos, sino de lo
que me contó anoche. Resulta que, a los dos meses de separarse, estaba “liado” con una chica un poco más joven
que él, sin hijos. Resulta que se lo pasaban de puta madre juntos. Resulta que
tenían muy buen sexo, algo que él necesitaba, después de tantos años de sexo
matrimonial. Resulta que después de siete meses de estar juntos, la muchacha se
enojó porque no le dedicaba tiempo suficiente y él la mandó a la mierda. Y ella
se enfadó muchísimo y le empezó a mandar whatsapp, preguntándole, casi en tono
de bolero, cómo hizo para destruir el amor que habían construido.
Mi amigo me dice: jo no entenc a les dones (me habla siempre
en catalán, me vuelve loca) Me dice: yo siempre le aclaré que no estaba en un
momento para una relación, que no tenía nada qué ofrecer, por qué se enfada
tanto. Yo lo escucho e intuyo que, como suele suceder, los dos tienen algo de
razón. Entonces, indago, en mi carácter de analista trucha y
amateur. La cosa es así: él fue sincero, le dijo que no quería una relación,
pero le hablaba casi todos los días, le decía cosas hermosas y la veía todas las semanas. La eterna
lucha entre los hechos y las palabras. Si te digo no quiero verte pero te veo,
¿cuál es la verdad? Yo los entiendo a los dos, de verdad. Pero me queda una duda, por eso escribo este
texto.
Todos sabemos que, como mínimo, el primer año es de prueba.
Igual que cuando uno compra un electrodoméstico y le dan un año de garantía. En
ese sentido, yo digo: ¿por qué no decir, ok, sí, tuvimos una relación de siete
meses, pero yo, de verdad, no quiero seguir a más? ¿Se siente liberado de responsabilidad
solo porque dijo “yo no quiero una relación”? ¿No es mejor hacerse cargo y
decir: sí, estuve, y ahora ya no quiero estar? No sé, yo lo quiero mucho a mi amigo, pero hay cosas de la
vida moderna que no logro comprender. No se lo dije el otro día porque no era
el momento, pero la próxima vez que lo vea se lo voy a decir a ver qué piensa
él. Después les cuento.
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